lunes, 6 de agosto de 2018

Las mentiras

No me haces bien. Te veo y no me haces bien. Hay gente que no me lo cree, hay gente que se mira los pies y me apunta porque no me creen que nunca me has hecho bien. 
El giro fue cuando tuve que ser más alta, no pude subirme a una caja para ser más alta, todo lo contrario, tuve que saltar y saltar para ver desde más arriba. Todo acabo cuando las piernas estaban heridas de tanto saltar y mi mirada estaba cansada, entonces me senté a dormir. 
Nadie me cree que tengo días en donde no quiero ver nadie, escuchar a nadie, reír con nadie, no necesito adornarlo, esto es lo que es. No necesito mentirles, las mentiras son bolas de pelo que se atoran en la garganta, entonces, no entiendo porque nadie me cree. 
 He tenido muchas siestas este mes para tener que olvidarme del mundo a ratos, para no tener que contestar, para no tener que sentir... para huir. 
He tenido tantas siestas este mes y pienso que me estoy equivocando. Trato de vivir a ratos y los otros son sentir, sentir que ya no me río tanto, que ya no hablo tanto, que nadie me mira tanto... desaparezco. 
Hay gente que exige, que te grita, que te pega, que te olvida... y ese tipo de gente no me cree, no me conoce, no me siente. 
Soy error, acierto, verdad, llanto, grito, rabia, impulso y tinta, soy oscuridad y luz, soy más lo que no se ve, que lo que pueden ver. A ratos soy olvido. A medio paso soy determinación. Pero siempre soy humana. 
Soy real, quienes no creen son mentiras. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario